Sueños profundos e ilusiones adversas


Muchas veces alas de mariposa en mis sueños he tenido, rasgos de hada que libremente sobre el campo y mar anda.
Sueños grandiosos de nubes de malvaviscos y rayos de sol de caramelo, ilusiones magnificas que aunque duren solo el tiempo en que estoy dormida valen más que tardes sumidas en desdichas terrenales.
Mas algunas veces soñar es peligroso, puesto que los limites de nuestras vidas y nuestros sueños son tan leves como danzas de luciérnagas. Peligroso es navegar entre esos dos mares, corriendo riesgo de perder rumbos ante el hechizo del canto de una sirena perdida.
Riesgos tentadores, deliciosos como una pera jugosa cual almíbar, azúcar derretida entre el paladar y la lengua.
Sin embargo continuamos férreos, asidos a nuestros sueños, momentos cuales donde todo es posible y el cielo y esos labios esquivos pueden ser nuestros.
Puede ser que tal vez al despertar, el dolor nos angustie y la ilusión se vuelva adversa atenazándonos de algunas lágrimas, pero sin embargo el suspiro de la alegría del sueño no muere nunca y oculta ahí, en medio de la bruma de bostezos, guiña coqueta un ojo prometiendo un quién sabe de tesoros y milagros dichosos, capaces imposibles de regocijos sin número.
Por ello es que persisto en soñar con mis alas de mariposa amablemente envuelta en la caricia de mi cama, sobre la belleza de mi almohada en la que bailan duendecillos de ojos pardos. Porque quiero vivir soñando en mis imposibles posibles de media noche, porque ahí mi alma descansa y un hilo de oro a mi corazón herido zurce con volantes y encajes de Flandes cual brillante vestido de duquesa.
Sueños profundos de risas amortiguadas, sonrisas dormidas y besos en comisuras; sueños mitad invierno, mitad verano; de hojas de otoño, de aromas de primavera.
Sueños que son promesas de mañanas soleadas, de atardeceres con arcoíris, de lluvias con aromas a flores húmedas y de noches de luna perla.
Sueños...sueños, glorias de un pequeño ángel en los brazos de su madre dormido. ![]()

