
Érase una vez un dormitorio despejado de personas de cuerpo físico, entiéndase por eso a un cuerpo material (por favor, no equivocarse al leer! Se ha dicho material, no materialista), pero copado de varias chucherías de mil tamaños, usos y desusos arrojados por doquier del orden dudoso de la dueña no aparecida del dormitorio que se les está describiendo (incluyendo a cierto dragón que muy entretenido estaba mirando los flecos que colgaban de una bufanda arrimada-desmayada sobre la entera pulcritud de la cama un tanto...ejem...desarmada)...de repente, se escuchó un silbidito (de esos que hace uno para llamar la atención de otro de manera supuestamente disimulada).
- ah? Creo haber oído un silbido- dijo una voz desde muy cerca a la almohada de parchecitos.
- no creas mucho, que de eso no hay necesidad. Ha acaecido un silbido, es un hecho comprobado ya que yo también lo he oído - respondió otra voz sin necesidad de que le consultaran desde el libro azul al lado de la lámpara roja.
- Comprobaciones, dice ésta sobrada - mencionó una tercera voz con dejo suficiente e intencionadamente insidioso.
- no les parece demasiado barullo por un simple silbido? - preguntó otra voz mientras intentaba con grandes fallos, sofocar un bostezo.
- me parece que ya no sé qué parece, me he vuelto a confundir! Qué día es hoy, el de las medias naranjas o el de las negras con el gato blanco? - hablo una voz más para sí que para otros cual es su costumbre desde hace muchos años.
- ya, menos jaleo variopinto y más respuestas - exigió una voz con firme flexión demostrando así lo vívida que tenía la manía de mando - quién fue la que silbó? -
- caray, caray..yo lo sé, pero no sé cuán bueno sea el que lo diga...ya sabéis que de conciencias no sabemos y de autoras que se duermen frente al teclado...aishhh...ya ves o no? - se en revesó una séptima voz que por nada del mundo se podía quedar callada.
Siete voces, te preguntarás tu lector, qué diablos tienen que hacer sietes voces en medio de un dormitorio vacío? Pues es que esas sietes voces son las sietes partes de la autora que ustedes a la par que yo conocemos (sí, siete...así como lees..y no, no es que ellas sean las hermanas mellizas de sietes enanitos bastante conocidos y compinches de cierta Blancanieves; nada de eso, es solo que la Autora tiene cierta obsesión por el número siete...siete son sus musos, siete los días de su semana -pura casualidad si la tuya también tiene siete-, siete es el número de lunares que tiene en el hombro izquierdo, siete es el número de libros de su serie favorita, siete en fin....siete, captamos o no captamos?), porque hey! No creo que sea necesario que me presente, pero por si las dudas...hola, de nuevo, soy yo! La conciencia.
Esas siete voces que son siete partes, hoy no tenían nada que hacer a causa de que como bien mencionó una de ellas, La Autora, quien es la dueña, se hallaba con mucha gracia dormida al frente de una personalizada y siempre fiel notebook (cuyo nombre es Arwen por si queréis saber) que no la deja ni a luz ni sombra por donde ella fuere o se quedare. Por tanto las sietes se habían dado un relajo, divirtiéndose cada cual su modo por algún rincón de la habitación que tanto es mencionada; y todo estaba así hasta que ocurrió el silbido de la inquina que las había alborotado.
- óyeme, no será que alguno de los musos está por acá, subliminalmente presente? - preguntó a las otras, la voz de tendencias narcisistas.
- no lo creo, si así fuera la Autora no estaría dormida o al menos eso espero! - respondió a duras penas despierta la voz a la que familiarmente le llamaban "bostecitos".
´Hey monada, qué te vengas acá te he dicho?´ dijo ahora sí más que fuerte y claro una voz que no pertenecía a ninguna de las siete.
- Escucharon?! Esa era la voz, pero ahora ha hablado...qué ha dicho si alguien lo captado?- casi chilló emocionada una voz que trataba de no morderse entre tanto grito.
- creo que dijo que la colada estaba por allá...o algo así - balbuceó la vocecita adormilada.
- no, que nada de eso, sordita. Ha dicho que una mona se ha perdido por acá- terqueó otra voz que por su propio tono ya era terco.
- cómo va a ser eso? - exclamó escéptica la voz que en varias ocasiones a La Autora le había llevado la contra.
- pues la verdad es que...- y la callaron las otras a esta voz con fuerte "shuttt, a callar la que no apoya en nada".
- a mí me parece a ver escuchado un "hey monada, qué te vengas acá.." - se susurró una voz desapercibida ya que casi nunca nadie le hacía caso.
- pues si nadie sabe nada, la experiencia queda desestimada y pactamos que fue una alucinación común. Queda? - sentenció facilista la voz que complejo de todo tenía y la mar de veces jugaba a ser ministro y juez sin birrete.
- quedamos!- gritaron todas mandando a la porra a la pobre de La Autora que ya no estaba dormida sino despierta y un tanto entumida.
Y pin, pin sanseacabó... la conciencia se irá a consolar a la que solita se quedo.