La mentira de siempre

Y es que honestamente, escuchar tremenda majadería más de tres veces continuas de una sola boca fue mucho más de lo que con toda la paciencia que ni tengo, pero intento, podía aguantar. Era como ondear no un pañuelo rojo sino un edredón de profundo bermejo ante los ojos de un Toro de pésimas pulgas....malísimas, dignas de terror seguro y avalado por cinco notarios colegiados!
Y pues bueno, esto es algo que cualquiera con tres neuronas en función y al menos dos milímetros de sabiduría puede dilucidar. Y abramos los ojos y dejémonos de aquello de que el sentimiento y la razón no son primos hermanos! Vamos, vamos...acaso ambos no son el don de nuestra situación humana? Antagónicos, sí, pero no enemigos acérrimos. Sí que sí y no me lleves la contra; el problema es que la mayoría de veces no vemos con los ojos que nos han dado sino con los que queremos ver y con ellos pues....vemos solo lo que se nos antoja ver para, peor aún, interpretar todo desde el ruin modo de la parcialidad.
Pero cómo enerva, caray!!! La sangre me bulle, no temas por el humo que expelen mis orejas....y, qué, pero qué? Por qué me miras de ese modo? Ah, ups...perdón, ya caigo. No te he dado el motivo culpable de mi actual estado (notas mi muy estimado que esto es algo que muchas veces me suele suceder? En el punto más álgido de la pasión se me olvida el mínimo detallito de que ustedes no están en mi cabeza y por tanto carecen del medio para conocer lo que yo tengo que decir al respecto del "X" de ocasión. U.U! aunque...ya, es cierto...algunas veces puede que lo haga apropósito... -miradita de soslayo de notorios intentos disimulados-).
"Nadie maneja el corazón", no has escuchado alguna vez esa excusa barata? Barata, sí. Barata. Y no, no estoy siendo extremista. Y no, tampoco me amparo en el hecho de que soy obviamente racional...porque epa, te lo repito (y en negritas para que no te lo pases por alto) Yo pienso con el sentimiento y siento con el pensamiento. Nuestro corazón, órgano fortachón ubicado en la parte inferior del mediastino medio, entre el segundo y quinto espacio intercostal, izquierdo es el inocente al cual le solemos echar la culpa entera de todas las acciones que no se merecen el título de decisiones a nivel humano. O sea, nuestro esbozo mediocre de disculpa es "que no ha sido cosa mía, pregúntale al órgano ubicado en mi pechito de algodón, ha sido cuestión suya" (el parecido con la famosa lavada de manos del tal Pilato no es para nada una coincidencia).
Ahora...dime y sé honesto, no ves ahora lo facilista que es decir eso? Lo mentiroso, lo sinvergüenza que es esgrimir esa falacia de sentencia?
El si podemos o no escoger de quién nos enamoremos no es algo sobre lo que te quiera dar un discurso ya que sé que de primera arremeterás enfurecido al grito de "abajo la insensible" u otras frescas oraciones de tal laya, todo sazonado de qué sé yo cuántas experiencias personales u poemas recitados. Mi situación es clara, a ver si hayamos una oportunidad exacta y entonces...si quieres te la digo. Lo que hoy vengo a decirte es que nuestro corazón es nuestro y no tiene un albedrío ajeno al mismo que nosotros tenemos, es decir...el compinche de Cupido nos obedece (no es una leyenda urbana)...por tanto, qué crees? Sí podemos manejar nuestros sentimientos y sí podemos decidir en base a lo que toooooooodo nosotros, como unidad, queremos y no, no podemos parapetarnos tras el burdo amparo de arrimarle las culpas a solo un segmento de lo que somos.
Y si apesar de todo, aún eres un cobarde... pues entonces al menos no repitas tal excusa cual salmo mágico ante la cara de alguien consciente. Lo pillas?
Severamente,
Irethsue, en guerra avisada...muertos pocos!
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