Maullándole a la luna

La noche siempre ha poseído un atractivo especial no solo para los dormilones (con eso de que "ama a tu cama como a ti mismo") sino, esencialmente, para aquellos que conocen de buenas tintas el atractivo de la vida bohemia.
Porque hay cosas que solo la oscuridad permite, porque solo tras ella un sueño se puede volver realidad o transmutarse en la más vívida pesadilla, en ella la belleza humana se torna etérea de un ´casi´ divino. Porque incluso el dolor es delicioso y el llorar mata lenta y suavemente, como una caricia.
Porque simplemente la noche es así, nocturna.
Y en ellas el silencio se puebla de suspiros y recuerdos, los anhelos se vuelven enormes...insoportables. Y nuestra imaginación nos pinta males y bienes de bordes difuminados volviéndolo todo un posible en el que muchas veces el tan solo pensar nos consuela. Y porque en gran ironía la luz es más fuerte también durante la noche, porque en ella una vela pobre y triste se puede convertir en un gran amparo.
Entonces el cielo descorre las cortinas de nubes mientras la voz se nos vuelve seda y susurramos inmortales, misterios al pie de una iglesia de vitrales llenos de secretos.
Solitaria o acompañada de Cortes de estrellas, la Luna, diosa y señora de la noche, ha sido y es una de las musas más mentadas por poetas, músicos, literatos de media estaca o de gran vuelo, pintores y muchos otros militantes de la especie que se autodenomina "artistas".
De belleza perla incomparable, su frialdad nos siembra ideas de hadas y mágicas penas solitarias, nos hace pensar en el lobo solitario que acecha males desde la más profunda oscuridad o en los amantes que la evocan a través de una ventana.
Noche...palabra que es promesa de reposo y de espera, os imagináis cuántos han de anhelar con desesperación su llegada o partida? Horas inmaculadas de eterna magia plateada, Noches... para ustedes va el canto de sirenas inmemoriales olvidadas ya en las páginas de algún libro de nuestra niñez primera, resucitadas hoy ante el despertar de nuevos sueños y anhelos, necesidad tarareada por los latidos acompasados de un ritmo idílico.
Irethsue.
Pd. Sin excusas, hoy estoy mitad presente...mitad en otro lado, "abridme las ventanas del encierro del calendario, mis alas tienen ansias de aires nuevos".


