De los malos tratos de cada día

Ya que había llegado temprano, novedad vergonzosa que se burlaba de mi impuntualidad casi eterna, decidí que podía saludar a los que adelantados, ya ubicados estaban. Y fue con esa buena intención que meneé mi figura con todo el garbo del que soy capaz lo cual es decir poco que lo mío es la torpeza genética (sin solución), por entre los asientos estrechando manos y brindando bromitas de besitos que solo aparentaba ser para al final no ser (golpecitos simulados en los que se rehúyen los labios); toda hecha una sonrisa hasta que me choqué contigo y claro, por un segundo nos miramos y vi que titubeaste, frente a frente el uno del otro (si el tiempo no se detuvo ha sido un milagro), no estabas seguro de qué sería lo que haría... yo misma lo dudaba, recorrería esa escasa distancia y te saludaría? Sería eso lo que haría? Tal vez lo hubiera hecho, pero soy terca (ya deberías de saberlo) y te pasé de largo sin ni siquiera ocultar que te evitaba.
/EDITADO/




Comentarios sobre De los malos tratos de cada día
Como siempre tu escrito descubre muy bien cómo te has sentido, me gusta esa franqueza con la que hablas, aunque no todo lo que digas sea cierto, eso no lo sé, lo que si sé es que me dejas bocabadada.
Saludos
AGHATA de hoy, ARLEQUINI del ayer; gracias por tus palabras y sí, me permito seguirte la afirmación de quién escribe es dueño de una verdad extraña...a veces resultaría mentira para otros, sin embargo...cómo saber cuáles son los límites?
Saludos!
mmmmmmm meli..........
siempre me sorprendes ..........
excelente.....¡¡¡ excelente¡¡¡¡
Te confieso que me ha encantado, pero alejándonos de temas técnicos y cosas de ésas... me ha gustado por el sentido, por la historia, la emoción, la duda inicial, el odio que esconde todo lo que el espíritu desea gritar a voz en cuello hasta quedar afónico. Bravazo, Meli... bravazo.
Esas relaciones amicales que esconden, que excusan, una guerra contra tu propia voluntad. Yo creo que más vale cerca sin carne, que lejos por tocarle. Es cobarde, pero es algo seguro. Ahora, me pregunto ¿y si me atrevo, si mi brazo se tuerce, podremos...? Sueño tormentoso, pero sueño al fin.
Mil besos, Meli.
MARIEL, querida mía, ya no sé si debo tomar tus palabras como elogio o como insulto velado....tanto afán me das siempre en la técnica , aunque yo conozco de buen escrutinio mis fallas, que empiezo a sentirme compelida a mejor "no hacer nada" y dejármelo todo solo para mi silencio.
Escribir siempre, pero exponerlo ya nunca....
Mujer, tú lo sabes, yo lo sé. Es más necesario que siempre me lo digas?
MAR, gracias....sin embargo ahora estoy deprimida a mi manera.
Ya no me satisface nada, aghhhhhhhhhhhh.....la vida!
Meli, pero yo me refería a que me fijaba yo más en el sentimiento... es decir, dejándome de mirar como lo que no soy y mirando con ojos de mujer que ha pasado por algo así o, en todo caso, que hubiera querido que las cosas pasaran casi como las describes... en fin, eso. Nada más que eso. Un beso y no dejes de escribir... por favor!
¿Quien provoca? Quien puede. ¿Quien desarma? Quien queremos. ¿Que nada te satisface??? Pero si lo tienes... Sólo se trata de dejarse de miedos...
Buenas noches, Ireth.
jaja, Gracias