Caricias en el viento
Ayer recordé tu nombre por un no sé qué que me conto la luna, suave, su brillo me envolvió en un abrazo que tu aroma tenía.
Y recordé las multitudes de noches en las que besos encomendaba al viento para que prestos tu mejilla besaran haciéndote recordar, dulce, la tersura de mis labios.
Tiempo ha pasado ya desde la última vez en que nos vimos, día tal cuando me creí valiente al decir un adiós a medias. Temí y temo tanto el volver a verte, saber de ti y saber que me olvidaste ignominiosamente.
Aunque sé con dolor acongojado que fácil merecería culpas enormes ante tal castigo, el temor me apresa ante la posibilidad de mandar una señal que de nuevo en tu camino me cruce.
Me recordarás como yo te recuerdo? Alguna vez el anhelo de mi nombre y las locuras que decíamos aparecerán en tu mente? El picor de decirte un "recuerdas" me sacude en una sonrisa nerviosa ante tu número en mi directorio.
Pero no, me digo una y mil veces. Yo soy culpable, yo lo elegí...yo fui la que decidió dar un paso atrás y con una vaga excusa huir rápidamente. Por eso entendí tu silencio y respete la distancia que yo misma puse. Porque ya no es tiempo de arrepentimientos melancólicos.
Y sin embargo te recuerdo y no soy capaz de negarte esto: te extraño. A ti entero, a tu voz de dejo extraño, a tu mirada dulce, a tus ideas de sueños conjuntos, a las historias que me contabas y a la rara e ingeniosa manera de despedirnos.
Yo tome una decisión, quizás acelerada, pero aún firme en mi pared de razones no entendidas. Yo lo hice y te recuerdo, cuántos sentimientos extraños atraviesan a los corazones humanos.
Una caricia que no esperas, hoy envío en el viento. La encomiendo con una lágrima porque me duele el corazón el recordarte y...y no tengo más perdones que un "te extraño, te mando una lluvia de besos".
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