El blog novelero del mediodía - II

Capítulo 2
Cuántos años había esperado Lourdes José María del Pilar Mondragón Del Águila y Lema por este día era algo que no se podría explicar con una simple cifra puesto que el tiempo de dolor en el que ella había vivido desde aquella fatídica noticia era algo que no debía ser mencionado jamás en voz alta. Lourdes era un ser calmo de silencios infinitos y sonrisas desvalidas cuyo único sueño era el poder convertirse en madre, sueño que se vio destrozado tras aquel terrible accidente del que ella se convirtiera en víctima ante el infortunado juego del destino, accidente que sucediera cuando ella era aún una juvenil adolescente.
Sus sueños destruidos de modo cruel la marcaron a fuego sumiéndola en un carácter taciturno que mellaba los recuerdos de aquellos que la conocieran antes de aquel día nefasto. Sin embargo hoy el futuro volvía a tener colores para Lourdes quien había conseguido al fin tras laboriosa lucha, el permiso adecuado para poder adoptar a un pequeñuelo que llenara el vacío de su corazón desamparado.
Se le podía ver ahora a Lourdes, figura alba de porte armonioso, caminando a través de la breve oficina de la Rectora del Orfanato, las manos entrelazadas en un jugueteo nervioso. Al más breve rumor volvía el rostro presuroso hacia la puerta por la que minutos antes saliera la Priora con la comisión de traer a dos niñas desventuradas a fin de entrevistarlas con la delicada señora que hoy venía cual ángel caritativo a salvar a uno de sus polluelos de la orfandad.
Finalmente el suelo de madera tras la puerta crujió sobresaltando el pulso de Lourdes quien con una mano apoyada en el pecho giró a ver a las pequeñas. Sus instintos maternos gritaron un aleluya al concebir amor inmediato por una de las criaturas que temerosa, dudaba bajo el dintel de la puerta.
Pequeña y delgada, la infortunada niña poseía un aura capaz de conmover a la montaña más pétrea. La selección fue automática y sin resquicio de vacilación, Lourdes José María del Pilar Mondragón Del Águila y Lema acababa de hallar a la hija que las parcas le habían arrebatado.
(Pálida sería mi pluma, lector amado, si intentara esbozarte los sublimes sentimientos y las dulcísimas palabras que nacieron durante ese el primer encuentro entre Lourdes y María Juanita; porque como ya habrás podido suponer la pequeña que acabara de hallar el regazo de una madre no era nadie más que nuestra infortunada heroína. Por ello te incito a ti, lector, a que pintes tú mismo esos momentos con la ternura propia del alma que tu corazón ha de dictar.)
Dos días después del primer encuentro, María Juanita era llevada de aquel humilde orfanato donde ella fuera cobijada tras su temprana pérdida primera. Lourdes misma, acompañada de la silueta imponente de su esposo quien era el Magnate de la industria hotelera del país, había corrido ansiosa a tomar a María Juanita quien tras sendos besos y bendiciones otorgadas por las madres dominicales se despedía para siempre de esas honradas paredes.
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Pd. La autora les ruega (solo de palabra porque de hecho la situación va más a les compele a.., captan la vital diferencia, no? XD) que le den una repasadita al cap. 1 para que me ahorren preguntas ociosas..hijos, gasten su tiempo en cosas provechosas...como elogiarme, por darles un ejemplo!! Jajajajajjajajajjajajajjajaja. Tara taran....qué sucederá en el próximo capítulo de esta, su novela favorita: "Lágrimas de helado"?
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